A raíz de los múltiples galardones recibidos, los creadores y actrices de The Help han asistido a ruedas de prensa en las que sistemáticamente han elevado la voz a favor de la lucha contra el olvido de miles de historias de criadas negras que sufrieron en carne propia la opresión provocada por la desigualdad racial hace poco más de medio siglo. A pesar de estas declaraciones, el retrato final que compone la película resulta más que problemático en cuanto a su fidelidad histórica y a su compromiso en la lucha. No sorprende lo más mínimo, sin embargo, que este melodrama de solidaridad interracial entre una mujer blanca y unas criadas negras en el sur de los EEUU haya sido tan bien recibido por los audiencia. Que se haya erigido como la única película con afroamericanos que compite en los Oscars se debe a un par de decisiones bien meditadas que la convierten en un producto de fácil digestión cuyo blanco (nótese la ironía de la expresión) es un espectador complaciente que reclama un cine de puro entretenimiento. A costa de tergiversar la verdad histórica y mantener estereotipos raciales The Help evita adentrarse en los enmarañados caminos de la reflexión crítica y sus inevitables dolores de cabeza, situándose en el lado opuesto a la polémica. El hecho de que haya sido enarbolada por algunos como muestra indiscutible de ejemplo de lucha a favor de los derechos civiles y la solidaridad femenina resulta, por lo menos, discutible. ¿Acaso también paradójico? ¿Incomprensible? ¿Dolo (ro) so?
Para encontrar respuesta a estas preguntas, debemos analizar cuáles han sido las estrategias desplegadas por su guionista (posteriormente enfatizadas por su director) para lograr este cóctel de emoción, lucha y solidaridad femenina y obtener así, tanto en taquilla y como en librerías, inmejorables resultados. Para la que fue su primera novela y actualmente un best-seller, Katryn Stockett ha afirmado haberse servido de sus propias experiencias creciendo en el sur norteamericano. Estas declaraciones se sitúan dentro de la tradición de la narración autobiográfica de la que forman parte las memorias y los diarios íntimos, género literario en gran auge al otorgar a la obra de ficción ese plus de veracidad tan valorado y que acaba convirtiéndola en practicamente incuestionable. La decisión de dar la palabra a tres mujeres parece, en un primer momento, no plantear mayores problemas: una joven con anhelos de convertirse en escritora empieza a recopilar las historias personales de dos criadas negras. En el proceso se convierte en su amiga y llega a conocer la terrible realidad que les ha tocado vivir, sufriendo ella misma ciertos (menores) embates del odio y la discriminación racial. ¿Qué necesidad hay, en pleno siglo XXI, de recurrir a un narrador blanco que se erige como mediador y, por ende, único sujeto capaz de dar la palabra a la comunidad negra a la que previamente se la había usurpado? Uno de los procesos más importantes en la lucha por la libertad es la recuperación de la voz, sin intermediarios ni medias tintas, tal y como por aquellos años Martin Luther King y tantos otros gritaban desde sus tribunas o en las calles. The Help es muestra sangrante de que todavía no se ha conseguido esta igualdad, al recurrir a una mujer joven blanca y encantadora como dispositivo fílmico y narrativo para conseguir una identificación emocional como el público.
https://africaencine.com/2012/02/22/manipulando-la-historia-el-secreto-del-triunfo-de-the-help-criadas-y-senoras/
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